Transfórmate | Mis herramientas para el cambio

He probado de cambiar muchas veces, de ser aquello que ya soy en mi interior, de convertirme en la persona que siempre he deseado ser. Ese cambio nunca llegaba. Nunca ocurría, y fracasaba una y otra vez. Cada vez creía menos en mí mismo, no me sentía capaz de cumplir mis sueños, no me quería, más bien me tenía mucha rabia, me daba asco a mí mismo. Vivía culpando a todo el mundo de lo que me pasaba, no me hacía responsable de mi propia vida… Me sentía un completo fracaso.

Había dejado mi trabajo en enero de este año y durante meses estuve refugiado en mí mismo. Todo cambió este verano pasado cuando terminé con mi ex-pareja. Cometí de nuevo más errores. Me sentía hundido. Sentía que no era nadie, que no había conseguido nada con mi vida, que era un nini (ni estudiaba, ni trabajaba). Aún así, después de un mes de estar en el «pozo», decidí terminar con todo ello. Decidí no volver a cometer los mismos errores que había cometido, decidí comprometerme conmigo mismo a salir adelante, a cumplir mis sueños y a ser una mejor versión de mí mismo. Vinieron dos meses más de cambios profundos en mí, de mucho dolor, de estar arriba un día y al otro estar abajo emocional, mental y físicamente… hasta que en este último mes estoy sintiendo una expansión increíble de mi propio ser. No quiere decir que no haya días en los que no me sienta mal, o que esté de «bajón»; sino que cada vez más estoy en control de mí mismo, de mi propia vida y esos días en los que quisiera dejarlo son cada vez menos.

Poco a poco me he ido fortaleciendo cada vez, empoderándome cada vez más, sintiéndome mejor conmigo mismo, aumentando mi autoestima, expresándome más a mí mismo. Las herramientas que he utilizado para mi cambio las he ido mejorando y ampliando durante todo mi proceso de transformación, y estoy seguro que cada vez iré aprendiendo y mejorándolas más:

  1. Rendirme y aceptar que necesito ayuda: en mi propia oscuridad, en mis momentos de más desesperación no veía ninguna luz, no veía ninguna solución, y lo único que me permitía seguir de pie, aguantar un día más, era pedir ayuda, que alguien me escuchara, alguien en quien yo confiaba, con quien pudiese contar sí o sí. No podía salir solo de esa oscuridad. Cuando acepté esa situación, cuando acepté que solo con la ayuda de otros podría salir del pozo en el que estaba, comencé a mejorar y a sentirme mejor. De esa manera me hacían sentir que era posible salir adelante, que mejoraría, que esta situación de dolor no sería para siempre. Aunque yo no lo sintiera así, el solo hecho de pensar que era posible, me daba esperanza.
  2. Tomar acción: lo siguiente que comencé a hacer fue tomar acción. Hacer cosas aunque no quisiera hacerlas. Estaba apuntado al gimnasio y antes del verano apenas iba 1 vez a la semana o incluso menos. Comencé a ir a las clases de zumba y a hacer un poco de máquina durante la semana. Poco a poco fui yendo cada vez más al gimnasio, hasta llegar a día de hoy que voy todos los día al gimnasio. Ha entrado a formar parte de mi rutina diaria. Otra acción que tomé al principio de mi recuperación fue apuntarme a todas las actividades gratis que podía y me apetecía hacer. Así conocí a mucha gente, salí mucho, me divertí y todas esas actividades me mantuvieron la cabeza ocupada. Así que toma acción, es súper importante para poder mantenerte en tu camino de transformación. Aunque no te apetezca, muévete!
  3. Leer: poco a poco empecé a leer más y más libros. Me dieron nuevas perspectivas, y una cosa me llevó a la otra, una frase de un libro me resonaba en otro, y luego veía que se cumplía en mi vida. Los libros han sido un salvavidas más en mi vida. Es como tener a un guía, un maestro, un coach, sin necesidad de que la persona que lo escribió esté ahí conmigo. Aunque obviamente sé que nada reemplaza a la experiencia real de estar físicamente con la persona, sí que ayuda a ver que otra gente pasó por los mismos caminos que yo, me dan sus herramientas y su experiencia vivida. Yo cojo lo mejor de cada uno y lo aplico en mi vida.
  4. Expresar todo lo que llevo dentro: me expreso a través de la música, del dibujo, del baile, de la escritura, de hacer todas aquellas cosas que me gustan… Hay mil y una formas de expresarse! Hay 1001 formas de expresarse! Tantas posibilidades… También me gusta expresarme a través del deporte. Para mí, mi cuerpo físico es una extensión de mi mente, de cómo me siento conmigo mismo. Cuando te expresas liberas una gran energía contenida dentro tuyo. Aguantar esa energía, de la forma que sea, requiere de mucho esfuerzo y eso te agota. Suéltalo, libérate de esa carga, te sentirás más liviana. Yo a veces siento mucha rabia, mucha ira, y para expresarlo y soltarlo lo que hago es coger una almohada y pegarle hasta que siento que he soltado todo. Expresar el enfado, la rabia, la furia no es malo; sentirlo tampoco. Lo que sí no es bueno es cuando todo ello se convierte en destrucción y quien paga tu emoción y sentimiento es tu entorno. Hazte responsable de lo que sientes y canalízalo.

De momento te comparto estas 4 herramientas que me han servido para comenzar mi camino en esta hermosa transformación que estoy experimentando.  Espero que te ayuden! Te invito a compartirme tus experiencias y a comentarme lo que piensas de mis 4 herramientas y a aportar algo nuevo a ellas.

Un abrazo! Te deseo lo mejor en tu crecimiento!! 😀

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