El Dolor como Maestro

Cada vez que la vida me da una «hostia» me sirve para pararme, para ver a dónde estoy yendo y qué es lo que quiero hacer con mi vida.

  • De ver qué me gusta y qué no me gusta;
  • Dónde estoy y a dónde quiero ir;
  • De hacerme cada vez más responsable de mi vida, de hacerme más adulto;
  • Si seguir por este camino o cambiarlo;
  • Dónde estoy y a dónde quiero ir;
  • De hacerme cada vez más responsable de mi vida, de hacerme más adulto;
  • Si seguir por este camino o cambiarlo;
  • De replantearme la persona que quiero ser y la que estoy siendo en estos momentos;
  • De confiar más en mí, en mis emociones y sentimientos porque esa es mi intuición y el mapa que me guía en la Vida.

Sin esos golpes que a veces me da la vida, y que nos da a todos, porque es muy humano recibir esos golpes de la vida, no podríamos crecer.

Es duro! Esos golpes me duelen, esos golpes nos duelen, nos hacen daño y nos dejan cicatrices. Y tenemos la oportunidad de tomarlas como aprendizajes por mucho que duelan y a veces sean desgarradoras.

Porque sin esos golpes, que dejan cicatrices y enseñanzas, si no sufriéramos ni nos doliesen las cosas perderíamos un aspecto esencial de nuestra humanidad, de lo que nos hace humanos y que nos une a todas las personas:Es la CAPACIDAD DE SENTIR el dolor ajeno y EXPRESAR el propio; de ENCONTRARNOS en esos momentos duros y ACOMPAÑARNOS.

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