El cuerpo recuerda todo el dolor

El cuerpo tiene memoria de todos aquellos dolores por los que hemos pasado – así como también de todo aquello agradable y placentero -. Estas experiencias no se olvidan sino que se guardan en nuestra memoria celular. Tenemos neuronas (células) por todo nuestro cuerpo, no sólo en nuestro cerebro (SNC).

Desde la Bioenergética se proponen diferentes ejercicios para poder transitar e integrar nuestro dolor. Estas últimas dos semanas he podido experimentar con algunos de estos ejercicios que facilitan la abreacción emocional (descarga de emociones asociadas a recuerdos/experiencias dolorosas y reprimidas). Ha sido intenso y provechoso.

Estoy convencido que para sanarnos (cerrar Gestalts inconclusas) debemos pasar por el sufrimiento, para resignificarlo, integrándolo en nuestra consciencia. Con esto se consigue una reestructuración de la experiencia almacenada en todo nuestro ser (sistema nervioso, cadena muscular y ósea, conducta, procesos cognitivos básicos y superiores – atención, memoria, sensopercepción, pensamiento, etc-).

Lo clarifico con un ejemplo concreto:

Si de pequeñxs abusaron física o mentalmente, esto quedó grabado en nosotros, a saber como: miedo, tristeza, desconfianza hacia el otro, creer que somos incapaces de defendernos, etc; produciendo un gran dolor.

Si al crecer esta experiencia es olvidada de nuestro consciente, eso no quiere decir que desaparezca, sino que la experiencia es preservada por el inconsciente. Éste tiene muchas formas de seguir conservando el mensaje (mal integrado) de aquella experiencia:

  • con conductas inadaptadas: reaccionando exageradamente ante situaciones en las que no estamos en peligro evidente
  • con pensamientos de estilo paranoide: excesiva desconfianza hacia el otro, imaginar peligro donde no lo hay, imágenes, sonidos intrusivos de amenaza
  • dificultad en las relaciones interpersonales: dificultad para establecer relaciones sanas entre iguales, cuesta confiar en el otro, excesivo control en la relación
  • baja autovaloración, baja autoestima, baja autoimagen, bajo autoconcepto
  • conductas autosaboteadoras: para no salir de la zona conocida, segura

Es así que, una experiencia traumática puede influir en nuestra vida de forma importante a menos que la trabajemos y la integremos. A más consciencia de la experiencia traumática, más libertad y poder recobramos. Si queda en la oscuridad de la inconsciencia, ésta nos controlará de forma automática cuando se presenten situaciones similares a las de la experiencia que vivimos.

Por último, aquí radica la fuerza y la importancia de la terapia: resignificar nuestras experiencias dolorosas. Reorganizar internamente nuestra percepción de la experiencia (a nosotros mismos y a lo que vivimos) es tan sanador como si nos estuviéramos haciendo una cirugía cerebral. Así lo indican los hallazgos en neurociencia. Nuestro cerebro puede transformarse gracias a su neuroplasticidad: reestructuración de las sinapsis entre neuronas o redes neuronales.

Gracias por haber leído el post. Te envío un gran abrazo y ya sabes que puedes contactarme por mis redes sociales. Nos vemos en el próximo post.

Photo by Luis Villasmil on Unsplash

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